Cuando la crisis mundial sigue azotando a nivel planetario no solo en el aspecto económico, sino también ecológico, energético, climático, laboral, en fin, en cualquier item que se toque, lo que nos hace pensar en una crisis civilizatoria de la Humanidad de consecuencias impredecibles, se dice que en Latinoamérica en los dos años precedentes y en el que transcurre ahora, estuvimos en "desconexión" o hubo un "efecto de desacople" de nuestras economías, lo que hizo que capeáramos la tormenta... ¿Fue así? No es para tanto, en razón de los diferentes modelos adpotados por los países de nuestro extenso continente. Habría que empezar por señalar que México, con el gobierno neoliberal de Felipe Calderón, se vio muy golpeado por la severa crisis de los EE.UU. dado que una gran parte de sus exportaciones se dirigen al país del Norte, y dada la apertura de su economía, la flexibilización de su legislación que permite por cierto mayores facilidades a las inversiones extranjeras y su "contrarreforma agraria" que llevó a finiquitar el sistema de éjidos heredados de la Revolución de 1.910 y de la Reforma de Lázaro Cárdenas en la década del '30 del siglo pasado, sumado a la retracción de las maquiladoras, empresas que ensamblan productos que luego se exportan a EE.UU., todo ello llevó a una caída de seis puntos en el PBI del país en el 2.009. Centroamérica también, afectada por las caídas de las remesas de los ciudadanos oriundos de Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá, residentes en Estados Unidos y que ahora están sufriendo discriminación por ser inmigrantes, legalizados o no...
A ello agregamos los resultados evidentes de los Tratados de Libre Comercio con la superpotencia, que dieron por tierra con las industrias nacionales y favorecieron a monopolios extranjeros. Las islas del Caribe sufrieron por la caída de los gastos suntuarios en turismo que hacía la hoy obnubilada clase media norteamericana, sumado esto a la crisis provocada por huracanes (Jamaica, Cuba) y terremotos (Haití) nos da idea de lo que les está sucediendo.
Es en Sudamérica donde se aplicaría el aserto del "desacople", veamos si es así: Brasil encara junto a Rusia, China e India, la conformación del "BRIC", grupo de naciones que profundizaron los intercambios multilaterales entre ellos por fuera del area del dólar o del euro, estableciendo así paliativos que no obstaron a fuertes crisis financieras en el país que se vieron apuntaladas por una inyección estatal de sesenta mil millones de reales, para evitar la debacle de grandes bancos. Así y todo, la tasa de crecimiento del gigante sudamericano se redujo al 0,3% en 2.009 y prosigue, sin dudas, la profunda desigualdad en el desarrollo del cordón San Pablo - Rio de Janeiro comparado con la región del Nordeste, donde la pobreza y la marginalidad campean a sus anchas.
Venezuela, que depende casi en exclusivo de sus exportaciones de petróleo, vio como al caer estrepitosamente el precio de este producto de 145 a 70 dólares el barril, viendo reducidos por lo tanto sus ingresos a menos de la mitad en este item. A eso se agrega una inflación anual en 2.009 del 32%, mas la crisis energética que afronta el país producto de sequías generalizadas, hace que las perspectivas para el Gobierno de Hugo Chávez no sean halagadoras.
Chile también sufre los efectos de la caída de los precios del cobre, a mas del terrible terremoto de febrero de este año, lo que hace presumir una fuerte caída de su actividad económica, sumado a la llegada al Gobierno de la derecha de la mano de Sebastián Piñera, con una vuelta de tuerca de las políticas neoliberales.
Bolivia y Ecuador, enfrascados en reformas radicales al sistema productivo, en aras del Sumak Kawsay (vivir bien) en armonía con la naturaleza, enfrentan ambos el desafío de la redistribución de las riquezas en un marco difícil en lo interno, pues la oposición no les hará "campo orégano" el camino a Evo Morales y Rafael Correa. El Perú de Alan García es el que presentó mayor crecimiento el año pasado, poco mas del 5% del PBI, pero proviene de una catastrófica situación heredada de los diez años de Fujimori, que no ha sufrido grandes cambios en los últimos tiempos.
Colombia, que en las elecciones presidenciales recientes ratifica el rumbo seguido por Alvaro Uribe Velez, es decir un neoliberalismo a ultranza, apoyado económica y militarmente por los siete mil millones de dólares de EE.UU., que, so pretexto de acabar con la guerrilla, tiene ahora siete bases militares en el país hermano. Mas allá del drama de los mas de tres millones de desplazados de sus viviendas por el conflicto interno, de la corruptela (sesenta y dos parlamentarios enjuiciados por sus conexiones con el narcotráfico), la ciudadanía busca lo que, al parecer, al menos en los grandes centros urbanos como Bogotá, Medellín o Cartagena, el actual Gobierno les da, esto es, seguridad para sus vidas y haciendas.
Como vemos en este extenso recorrido imaginario a vuelo de satélite, mas que de pájaro, puede observarse que la crisis si golpeó, en diverso grado claro está, a cualquiera de nuestros países; ahora bien, el lector o la lectora podrá preguntarse ¿y en Argentina? Eso merece tal vez un acápite aparte, al que podemos abocarnos en otro comentario....
Lic. Alejandro "Cacho" Goransky
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